"Dejar de fumar es fácil, si sabes como"
Allen Karr
Del Mito a la actualidad
INTRODUCCION
E HISTORIA DE LOS TRASPLANTES
Al final se puede consultar la bibliografía más relevante
Los
trasplantes de órganos constituyen un logro terapéutico, vinculado históricamente
al propio desarrollo cultural de la Humanidad, a su deseo irrefrenable de
perpetuarse y de alcanzar el no morir.
El trasplante de órganos vitales, tecnología surgida recientemente,
tiene una corta pero apretada historia. Hace solamente cuatro décadas, médicos
del Hospital Peter Bent Brigham de
Boston (9) realizaban el primer trasplante renal con éxito entre hermanos idénticos,
es decir, sin barreras inmunológicas. Cinco años más tarde se realizaba entre
hermanos no idénticos. Estos dos últimos acontecimientos tienen especial
importancia, si consideramos las barreras inmunológicas contra las que se
realizaron, y sobre todo, lo poco que se sabía para tratar de evitarlas. La década
de los sesenta marca el inicio de los trasplantes hepáticos y cardíacos; en
1967 se llevó a cabo con éxito el primer trasplante cardíaco, hecho que
conmovió al mundo.
Al
abordar el origen e historia de los trasplantes, desde una visión
retrospectiva, se hace necesario examinar el papel que el trasplante de órganos
ha representado en el desarrollo de la Medicina moderna y en la propia sociedad,
basado ante todo en los principios de Hipócrates, padre de la Medicina. El
imploró a los médicos seguir aquellos métodos que beneficiaran a los
pacientes, y a impartir el arte de la enseñanza de ésta a los demás.
•
Origen de los trasplantes
Los relatos sobre el origen de los trasplantes de órganos han quedado plasmados en las antiguas tradiciones y manuscritos, y en la propia mitología griega y en la formación de Quimeras. La Quimera era un monstruo que tenía la cabeza de león, el cuerpo de cabra y la cola de dragón, y que echaba fuego y llamas por la boca. Era hija de Tifón y de Echidna, que tuvieron además otros hijos, como el can Cerbero, la Hidra de Lerma, la Esfinge y el León de Nemea. Beloforonte combatió este monstruo y lo destruyó, trasplantando partes de animales al hombre como algo mágico.
La Leyenda Aurea
Los
trasplantes, desde la antigua China y las antiguas tradiciones cristianas hasta
la Era Moderna, han quedado reflejados en tablas, pinturas y relatos, como la
tradicional Leyenda
Áurea
o milagro de San Cosme y San Damián . En ella se muestra cómo los Santos
reemplazaron una pierna, extraída del cadáver de un hombre de color: "...
El papa Félix, abuelo cuarto de San
Gregorio, construyó en Roma una magnífica iglesia en honor de los santos Cosme
y Damián. Un hombre encargado de la limpieza y vigilancia de este templo, cayó
enfermo de cáncer que al cabo de cierto tiempo corroyó totalmente la carne de
una de sus piernas. Cierta noche, mientras dormía, soñó que acudían a su
lecho los santos Cosme y Damián provistos de medicinas y de los instrumentos
necesarios para operarle; pero, antes de proceder a la operación, uno de ellos
preguntó al otro:
-
¿Donde podríamos encontrar carne sana y apta para colocarla en el lugar que va
a quedar vacío al quitarle la podrida, que rodea los huesos de este hombre?
El
otro contestó:
Una
versión hispana es el célebre Milagro de Calanda, atribuido a la Virgen del
Pilar .

Santa Agueda de Zurbarán y San Pedro curando a Santa Agueda, después de que un centurión romano le amputara ambos pechos
La historia y desarrollo de los trasplantes se encuentra vinculada a los primeros intentos reparadores que dieron origen a la Cirugía Plástica, reflejados en los trabajos de aquel cirujano de Bolonia, Gaspar Tagliacozzi (1545-1599). Este, en su libro De Curtorum Chirurgia per Insitionem (Cirugía de la Mutilación y del Injerto, 1596), describe la técnica del injerto de piel - colgajo de Tagliacozzi ; con esta técnica reparaba la nariz a partir de la piel del antebrazo. Este método, según Brancas de Sicilia, tuvo su origen en los antiguos cirujanos plásticos de la India, descrito en los manuscritos de Sushruta, usando en muchos casos a esclavos jóvenes como donantes, a fin de reparar la nariz mutilada, por enfermedad o trauma, de sus señores, teniendo el convencimiento en aquella época que ésta se perdería con la muerte del donante (el esclavo), concepto perpetuado hasta mediados del siglo XVIII y reflejado como figura literaria por Voltaire.
Es
de destacar que Tagliacocci nunca usó aloinjertos de piel, pues creía en el Poder
y Fuerza del individuo, intuyendo lo que años después sería descrito y
reconocido como fenómeno biológico de primera magnitud. Este trabajo pionero
de Tagliacozzi fue recogido, posteriormente, por John Hunter, que realizó
injertos de piel, de testículo y de ovario; incluso llegó a establecer, por
primera vez, el término Trasplante, proveniente
de su uso en el reino vegetal.
Los
trabajos del cirujano de Bolonia, basados en las antiguas descripciones indias,
renacieron durante la expasión del Imperio británico en el subcontinente asiático;
un ejemplo es la no muy bien conocida historia de Sir Wiston Churchill, donando
piel de su antebrazo a un hermano suyo, oficial herido durante la guerra del Sudán
en 1898. El la describe y se encuentra referida en el libro de J. Marquis
Converse .
Un
acercamiento más científico a los trasplantes, fué el de Giuseppe Baronio
(1759-1811), que realizó con éxito injertos de piel entre ovejas, según
refiere Bert en 1863. Quizás, uno de los primeros grupos de investigadores
en este campo fue el de Paul Bert, discípulo de Claude Bernard; en su Tesis De
la Graffe Animale (1878),
traducida al inglés en 1943, revisó la literatura sobre experimentación
animal, describiendo una serie de trabajos suyos en The
Siamese Grafts. En 1869 relanza los injertos de piel como médico interno en
el Hospital Necker de París, describiendo ante la Sociedad
Imperial el éxito obtenido al
cubrir superficies de granulación con epidermis. Otros autores de la época,
Ollier en 1872 y Lawson en 1870 , describen resultados parecidos. Los
primeros trasplantadores de piel no distinguen, realmente, entre los injertos
obtenidos de un mismo individuo de aquellos provenientes de otros (Reverdin
1872). Se usaron aloinjertos y xenoinjertos por razones terapéuticas
durante finales del siglo pasado, sin que en muchos casos hayan sido publicados.
Etapas en el desarrollo de los Trasplantes
Desde
un punto de vista didáctico podríamos dividir la historia de los trasplantes,
en varias etapas bien definidas:
El
trasplante de órganos ha sido potenciado con el desarrollo de nuevos
materiales, Biomateriales,
en un esfuerzo multidisciplinario que ha dado lugar a la puesta en marcha
de Técnicas de Asistencia
que podríamos llamar Pre-Trasplante;
entre éstas cabe destacar la Diálisis
renal y la Asistencia
Circulatoria en los últimos
tiempos. No debemos olvidar en esta evaluación histórica de los trasplantes el
nacimiento de nuevas técnicas que incorporarán los Xenoinjertos como
alternativa, fruto del desarrollo de nuevas drogas immunosupresoras y de la
posible manipulación genética, con el establecimiento de lo que podríamos
llamar Quimeras de sangre
y Bancos de órganos,
a las que nos hemos referido anteriormente.
En
esta introducción a los trasplantes creo necesario definir los conceptos que
vamos a manejar y que han evolucionado a través de los tiempos:
Autógeno-Autólogo:Trasplante en el mismo individuo.
Aloinjerto-homoinjerto:
Distinto individuo - misma especie.
Heterólogo-heteroinjerto-xenoinjerto:
De distinta especie.
•
La Era de los aloinjertos
Los
trasplantes están vinculados o tienen su origen, como decíamos más arriba, en
los primitivos injertos de piel como técnica reparadora. En los primeros
tiempos, incluso cirujanos como Reverdin publicaron éxitos no sólo con los
aloinjertos sino también con los xenoinjertos. Algunos autores han explicado
estos supuestos resultados, cuando a pesar del evidente rechazo del injerto de
piel, quedaba una superficie de colágeno, lo cuál podía ser confundido con el
éxito del trasplante.
Esta
denominada Era de los aloinjertos
fué confusa, plagada de trabajos y publicaciones sobre intentos de
trasplantar cualquier órgano, desde extractos de tiroides, el caso de Kocher
premio Nobel en 1909, hasta los intentos de Brown-Sequard tratando de
rejuvenecer a individuos injertando extractos de testículos de cobaya,
constituyendo lo que se llamó a finales de siglo pasado la Organoterapia.
•
Hacia la Era Moderna de los trasplantes.
Perfeccionamiento de la técnica quirúrgica.
La técnica del trasplante de órganos sólidos, tal y como la concebimos en la actualidad, ha supuesto el desarrollo de hallazgos que incluyen: las suturas vasculares, Alexis Carrel, los grupos sanguíneos, CarlLandsteiner, las bombas de perfusión y circulación extracorpórea,C. Lindbergh y Gibbon Jr., el desarrollo de la inmunología y del tipaje de tejidos por P. Medawar, J. Dausset y Terassaki, las técnicas de asistencia renal y circulatoria,W. Kolf, y finalmente, el desarrollo de las drogas antirrechazo, dentro de un marco hospitalario, con el entusiasmo de excelentes profesionales de la Medicina y de la Cirugía.

La finalidad
de estos trabajos consistió en perfeccionar la técnica quirúrgica que dió
como resultado el poder realizar un trasplante cardíaco heterotópico, al
suturar los grandes vasos de un corazón donante a la carótida y yugular del
perro receptor; el corazón permaneció latiendo durante varias horas. Estos
trabajos le valieron el Premio Nobel de Medicina en 1912. El continuó su
trabajo en el Instituo Rockefeller y fue capaz de describir la problemática
surgida, desde el punto de vista biológico, sin llegar a establecer
conclusiones, intuyendo que algún día se podría llegar a realizar como rutina
el trasplante de órganos.
El
trasplante ortotópico cardíaco no pudo ser realizado sin la contribución
importantísima, y que en nuestra opinión hubiera merecido el galardón del
Premio Nobel, del desarrollo de la Circulación Extracorpórea por Gibbon Jr.
como soporte de la función cardiorrespiratoria. El origen de la investigación
de esta técnica se remonta a la época de Charles A. Lindberg, en 1927. Tras su
viaje transatlántico en solitario en el
Spirit of St. Louis, su cuñada enfermó gravemente debido a una cardiopatía
valvular. El médico que la atendía le indicó que “...si existiera alguna técnica que permitiera visualizar la válvula
enferma, podría ser corregida la función y producir la curación”. Lindberg
invirtió gran parte de su tiempo y su dinero en el desarrollo de una bomba de
rodillos y en un oxigenador capaces de sustituir la función
cardiorrespiratoria. No fue casualidad que entrara en contacto con el Dr. Alexis
Carrel, con quien trabajó en el laboratorio de éste. La primitiva máquina de
Circulación Extracorpórea o de perfusión de órganos quedó plasmada en una
fotografia de la época en la revista Time.
Con este aparato fueron capaces de perfundir órganos durante cuarenta días.
Estos investigadores advirtieron la gran dificultad que podría suponer el
control de la hemorragia y de los fenómenos de coagulación, si se aplicara
esta técnica. Independientemente, J. H. Gibbon desarrolló el Pump-Oxygenator o bomba
corazón-pulmón,
poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La década de los
sesenta supuso el perfeccionamiento de las técnicas de circulación extracorpórea,
que permitieron iniciar los programas de trasplante cardíaco ortotópico.
Esquema
de la Circulación Extracorporea. La sangre es retirada por ambas venas cavas,
pasando por un oxigenador, un intercambiador de calor y una bomba de perfusión
que la introduce en el sistema arterial; primitivamente, a través de la arteria
femoral, actualmente por la aorta ascendente. Los materiales usados: tubos,
oxigenadores y la propia bomba de perfusión han mejorado notablemente, evitando
en gran manera los problemas clásicos:hemolisis y trombosis.
•
El rechazo
A
principios del siglo XX, autores como G. Schone y Erich Lexer de Jena
constataron que la no tolerancia de los aloinjertos era inevitable, e incluso el
científico danés Hensen, sugirió que el rechazo era un hecho inmunológico.
Por aquellos días, un investigador, Peter B. Medawar
,que
había
participado en los trabajos del Medical
Research Council sobre el efecto del ácido tánico en el tratamiento de las
quemaduras, mostró un gran interés por los problemas de los injertos de piel
como tratamiento de éstas. En un simple experimento, junto con Thomas Gibson,
observó que un segundo injerto de piel de padre a hijo, que sufría quemaduras,
era rechazado más rápidamente que el primero, publicando este trabajo en 1943
, en el que describía la causa del rechazo como un mecanismo inmunológico
inexplicable. Cuando tomó posesión de su laboratorio en Oxford, repitió estas
observaciones básicas en conejos, describiendo este fenómeno como mecanismo de
Inmunidad adquirida
activa.
Posteriormente, en 1948, y fruto de un programa del Ministerio de Agricultura
británico, pudo demostrar, cómo en terneros idénticos no se producía rechazo
cuando se les injertaba piel de uno a otro. Este trabajo lo repitió Medawar en
ratones, encontrando que una inyección neonatal de tejido alogénico en un ratón
recién nacido inducía cierta tolerancia y aceptación permante de los injertos
de piel.
•
Hacia la tipificación de tejidos. Terapia inmunosupresora
A
comienzos de los años sesenta se suceden una serie de hechos que van a
revolucionar el mundo de los trasplantes. El primero de ellos fue la puesta a
punto de la tipificación de
tejidos, método
que permitió seleccionar con cierta garantía al donante y al receptor.Carl
Landsteiner habia sugerido, en su lección como Premio Nobel en 1931, la
posibilidad de investigar en grupos de tejidos similares a los sanguíneos, que
él había descrito anteriormente. Gorer, en Londres, obtuvo la primera
evidencia en ratones de la existencia de un sistema llamado por Snell en los
E.E.U.U.,como de histocompatibilidad.
Jean Dausset, en 1952, Premio Nobel en 1980, Van Rood y Rose Payne,
independientemente, detectaron e identificaron anticuerpos en sueros de
pacientes trasfundidos el primero, y en el de multíparas los segundos,
desarrollando Paul Terasaki, más tarde, los tests de identificación
pertinentes.
La Dialisis renal
Otro
hecho importante fue el desarrollo y aplicación rutinaria de la diálisis
renal, cuyo pionero habia sido W. Kolff, y la descripción de la fístula
arteriovenosa por Scribner y Quinton. Y, en tercer lugar, la introducción de
drogas y sueros antirechazo: Antimitóticos
como la 6-mercaptopurina (6-MP), hallazgo de Schwartz y Dameshek en 1959, usándola
Roy Calne en Cambridge por primera vez en 1960, demostrando que prolongaba la
vida de aloinjertos de riñón trasplantados en perros .
Otra importante aportación fue la introducción de los Corticoides,
inhibidores de la producción de Interleuquina
1 por los macrófagos y, en
consecuencia, inhibidores también de la producción de Interleuquina
2 por los linfocitos T
activados. Además de este efecto inmunosu-presor, presentaban un potente efecto
antiinflamatorio.
En
el año 1963 se introdujo la Azatioprina,
derivado de la 6-MP, como tratamiento inmunosupresor, mostrándose en la actualidad de
gran eficacia. Es un fármaco que inhibe la síntesis y metabolismo de las
purinas y modifica la síntesis y función del ácido riboxinucleico. El efecto
inmunosupresor de la azatioprina se ejerce inhibiendo la proliferación de los
linfocitos B y T. Es un inhibidor potente de la respuesta inmune primaria, pero
con escaso efecto sobre la respuesta secundaria .
•
La
Era de la Ciclosporina
Esta
droga, aislada por Dreifus en 1972 a partir del hongo Tlypocladium inflatun Gams, fué
introducida por Borel de los laboratorios Sandoz como terapia immunosupresora.
Este endecapéptido, once aminoácidos en configuración S,
a excepción de la D-alanina en posición 8 que tiene configuración R,
uno de los cuales (C 9-N) era desconocido, fue introducido con el nombre de
Ciclosporina (Sandimune) en E.E.U.U. a partir de 1983 y de 1984 en España. La Ciclosporina inhibe la producción de Interleuquina 2 y otras citoquinas por los linfocitos, disminuyendo
la acción del linfocito T precitotóxico en la Interleuquina, inhibiendo además el Interferón Gamma
liberado por los linfocitos T.
•
Anticuerpos monoclonales OKT3
Otro
avance fue la incorporación del anticuerpo monoclonal (AM) OKT3,
producido por técnicas de hibridación a partir de esplenocitos de ratón
sensibilizados con linfocitos T humanos periféricos, siendo el agente
inmunosupresor más importante introducido en el campo de los trasplantes desde
la Ciclosporina (19).
El AM OKT3 reacciona específicamente con el complejo CD3 de los linfocitos T,
bloqueando la función efectora de las células T, responsables del rechazo del
aloinjerto.
•
FK 506
Más
recientemente se ha incorporado el FK-506, un antibiótico macrólido de 822
kilodaltons de peso molecular, obtenido por la fermentación del hongo Streptomices
tsukubaensis (19), de propiedades parecidas a las de la Ciclosporina pero
con una estructura química distinta. El FK 506 es una droga específica para
los linfocitos T, que inhibe la transcripción de los genes que codifican la
Interleuquina-2, Interleuquina-3, Interleuquina-4 e Interferón-Gamma,
inhibiendo un paso metabólico precoz, calcio-dependiente, de la activación
linfocitaria. Es eficaz en la
profilaxis del rechazo en pacientes con trasplante hepático y cardiaco, siendo
superior a los esteroides en el tratamiento de episodios de rechazo agudo ya
establecidos. Esta droga se encuentra, en la actualidad, en uso clínico
restringido, ofreciendo espectativas no exentas de ciertas complicaciones y
efectos secundarios, al igual que la Ciclosporina.
Un
aspecto de gran importancia y trascendencia en el campo de los trasplantes ha
sido y es el mantenimiento y preservación del órgano durante la fase isquémica.
La sensibilidad del órgano a ésta y la posible lesión inducida durante la
extracción, preservación y transporte, sigue siendo una de las causas de
fracaso del injerto. El tiempo máximo aceptable varía dependiendo del órgano,
pudiendo tolerarse 4 horas para el corazón, alrededor de 17 a 20 para el hígado,
y aún más para el riñón.
El
perfeccionamiento de las técnicas de preservación debe asociarse
necesariamente a un mayor conocimiento y comprensión de los efectos producidos
por la falta de oxígeno, y ha sido una constante preocupación de los
diferentes grupos investigadores. El método de preservación de un órgano sólido
se fundamenta en la asociación de la hipotermia a 4ºC y soluciones, que han
variado en su composición a través de los últimos veinte años. Dichas
soluciones se rigen en su contenido por dos principios, la hiperosmolaridad y la
riqueza en potasio, con objeto de evitar el edema intracelular y de controlar
los movimientos iónicos a través de la membrana semipermeable de la célula.
La
secuencia de acontecimientos metabólicos que se producen durante la isquemia o
anoxia ha sido estudiada por diferentes autores. Esta produce un bloqueo de la
fosforilación oxidativa y una disminución de la síntesis de ATP y otros
adeninnucleótidos, productores de energía, así como acidosis metabólica y
alteraciones iónicas intracelulares, con producción de edema por inhibición
de la bomba Na+-K+,
lesionando las membranas citoplasmática, mitocondrial y lisosomal. Otro
factor implicado y en estudio es la recuperación de la síntesis de las proteínas
de membrana, lesionadas durante la isquemia, que para muchos constituyen un
criterio de no viabilidad, por tratarse de fenómenos aceptados como
irreversibles. La condensación de las membranas mitocondriales, la ruptura
lisosomal y el catabolismo de los lípidos de membrana por activación de las
fosfolipasas, la depleción de adeninnucleótidos y la pérdida de solutos y
enzimas intracelulares, necesarios para el restablecimieno de los procesos sintéticos
al revascularizar el órgano, forman una pléyade de gran trascendencia durante la fase isquémica. Este
proceso se complica aún más, si tenemos en cuenta que las lesiones se pueden
producir también durante la fase de revascularización del órgano sometido a
isquemia, por la entrada masiva de calcio iónico y la toxicidad para las
membranas producida por la acumulación de radicales
libres y subsiguiente peroxidación
lipídica. Estos procesos se manifiestan, fundamentalmente, por alteraciones de
la permeabilidad vascular y por la vasoconstricción arterio-arteriolar
refractaria, de especial relevancia en el hígado después del trasplante por
destrucción del endotelio y del sinusoide, produciendo el llamado bloqueo
de salida, y que tiene su
representación en el llamado Stone Heart
(corazón de piedra) para el corazón, ambas situaciones muy temidas,
tanto por los trasplantadores de hígado como por los cirujanos cardiovasculares
de principios de la década de los setenta.
•
Concepto de viabilidad de un órgano preservado
Ha
existido entre los investigadores una inquietud entre la técnica de conservación
del órgano a trasplantar y la viabilidad de éste. No cabe duda que ésta
guarda relación con la correcta función del órgano una vez trasplantado, no
existiendo un método que garantice al 100% su bondad. A lo largo de los últimos
veinte años se han realizados numerosos esfuerzos por distintos grupos, con
objeto de encontrar el test adecuado
que detecte el estado de la función del órgano tras su preservación; y
han considerado de la mayor importancia el estudio de los procesos íntimos
intracelulares como determinantes de la viabilidad del órgano preservado; es
decir, en qué momento no existe reversibilidad del proceso. La mayoría de los
estudios se centran en la alteración de la función mitocondrial. Los modelos
experimentales han tratado de profundizar unos,
en los mecanismos intimos intracelulares, tales como la respiración
mitocondrial o la función y capacidad de la
membrana semipermeable para regular el intercambio de Na+,
K+ y Ca++, o el propio volumen intracelular, y en la
capacidad de ésta para reanudar la síntesis de ATP y demás adeninnucleótidos
después de finalizada la isquemia (20-25); y otros, basados en un soporte in
vitro o simulador de la perfusión
del órgano, estudiando la producción de bilis en el caso del hígado o
cualquier otra función propia del órgano problema.
•
Soluciones de Preservación.
A
fin de abordar la problemática arriba citada, diversos grupos de investigadores
han desarrollado, combinadas con la hipotermia, las llamadas Soluciones
de preservación basadas en los principios citados: protección de la
membrana celular y de la bomba Na+-K+. El efecto a conseguir por estas soluciones es el lavado del órgano
a preservar y que su enfriamiento sea alcanzado de la forma más rápida y homogénea
posible. Así, el volumen celular es mantenido por la salida de Na+ del
interior de la célula. La isquemia y la hipotermia producen un aumento del ión
Na+ intracelular,
acompañado de agua, que originan edema celular y de los orgánulos
intracelulares, distorsionando las membranas, desacoplando los sistemas enzimáticos
y causando finalmente compresión capilar que va a dificultar la
revascularización.
En
los albores de la cirugía cardiovascular moderna (principios de los años
sesenta), y casi coincidiendo con la preservación de los riñones para
trasplante, se comenzó a usar la hipotermia a 4ºC inducida por medio del
simple baño del corazón con suero frío como única forma de protegerle, y en
el caso del riñón, durante el transporte. De acuerdo a la literatura publicada
al respecto, se considera a Hufnagel y Lillehei en USA (26) como los pioneros en
el enfriamiento del corazón, usando suero helado sobre la superficie de éste.
Otros autores, como Collins y Beltzer de la Universidad de Wisconsin,
introdujeron sueros de composición muy parecida, que llevan sus nombres, en uso
en la actualidad. El inicio de la década de los setenta fue de controversia
acerca de la forma más apropiada de proteger el corazón. Bretschneider y el
grupo del hospital St. Thomas de Londres introdujeron el concepto de solución
cardioplégica, como coadyuvante al frío, en la protección del miocardio.
Esta se aplica fría durante la intervención (Tabla III) por medio de un catéter
introducido en la raiz de la aorta. Esta solución es hiperpotasémica, usándose
la hipopotasémica durante el transporte en el caso de los trasplantes
cardiacos. Las soluciones de preservación han pretendido evitar o disminuir los
efectos nocivos que persisten durante la isquemia fría. Se han utilizado
diversos solutos que aumentan la osmolaridad de los medios utilizados: Manitol (solución de Sacks),
Glucosa y fosfatos (solución de Collins),
Fracción proteica del plasma (PPF),
cuyo constituyente fundamental es la álbumina. La concentración de Ca++ debe
ser baja en el medio de perfusión, a fin de evitar su entrada indiscriminada en
la célula y en la propia mitocondria. Otro aspecto importante de las soluciones
de preservación es el contenido en éstas de altas concentraciones de K+, que va permitir una excelente recuperación, y
escasa en Na+, por lo que reciben el nombre de Soluciones intracelulares al
tener una composición similar a la de la propia célula, bloqueando los
intercambios iónicos, denominados por algunos autores pasivos: pérdida
intracelular de K+ y
entrada de Na+.
La
solución más conocida es la de Collins, que
fue el primero en aplicar este principio a la preservación de los riñones que
iban a ser trasplantados. A esta solución se la ha añadido glucosa,
constituyendo la llamada solución Euro
Collins. En la actualidad es la
solución más utilizada para los trasplantes renal y hepático. Con ella se han
conseguido preservar riñones para trasplante después de hasta 96 horas de
isquemia fría. Estas soluciones son preparadas y comercializadas por algunos
laboratorios farmacéuticos. En los últimos años, el Dr. Beltzer de la
Universidad de Wisconsin ha desarrollado su propia solución, parecida a las
otras aunque con algún aditivo específico, que ha permitido preservaciones
para el caso del hígado de hasta 20 horas.
Autores
de gran experiencia, como Lambotte, preconizan el uso de este tipo de soluciones
y piensan que el edema celular no es sino una consecuencia más del disbalance iónico
intracelular que se produce durante la preservación. En este sentido,
investigadores de nuestro grupo han corroborado experimentalmente estas teorías,
demostrando que con las soluciones de PPF se previenen o evitan más eficazmente
el edema de las células endoleliales y el engrosamiento de los espacios de
Disse, mientras que la solución de Collins conserva más íntegra la
ultraestructura de los hepatocitos, pudiendo establecerse, como principio, que
la hiperosmolaridad es un elemento necesario en los medios de preservación.
Esta evita o disminuye este proceso si el usado no es permeable a la membrana,
como es el caso de los fosfatos, el manitol y, sobre todo, la fracción proteica
del plasma (PPF).
•
Perspectivas
La
utilización de la hipotermia (Oº a 4ºC) asociada al uso de las soluciones de
preservación (PPF, solución de Collins o de Winsconsin en los últimos
tiempos, fundamen-talmente), ha hecho posible mejorar la preservación del órgano
durante la fase isquémica. La mayoría de los autores están de acuerdo en que
el frío asociado a soluciones ricas en potasio son los factores claves en la
preservación de un órgano sólido. Los trabajos experimentales más recientes
proponen añadir sustancias o fármacos que impidan o disminuyan los fenómenos
lesivos de la isquemia. Entre ellas cabe destacar el proterenol y los
glucocorticoides, como estabilizadores de las membranas lisosomales; las
prostaglandinas, por su acción vasodilatadora; y un sin fin de trabajos que
incluyen la investigación sobre los inhibidores de los radicales libres, de
especial relevancia durante la fase de reperfusión del órgano.
TRASPLANTE
CARDIACO. DESARROLLO
Alexis
Carrel, junto al imaginativo Charles C. Guthrie en el Hull Physiological Laboratory de la Universidad de Chicago,
desarrolló las suturas vasculares, y como resultado de estos trabajos fueron
capaces de realizar lo que en aquella época tuvo un gran impacto, no sólo en
la comunidad científica, sino también a nivel popular, el trasplante heterotópico
cardíaco anastomosando los grandes vasos de un corazón donante de perro a los
del cuello de otro. El animal, con el corazón trasplantado latiendo, sobrevivió
durante un período indeterminado, quedando reflejado en alguna comunicación de
la época (15). La prensa de aquel entonces, como aquella que encabezaba la
primera página de una importante revista, lo describía de la siguiente forma: -
¿Puede el hombre derivar la sangre a otros órganos a voluntad?.
Estos trabajos le valieron el Premio Nobel.
Después
de aquel trabajo pionero hubo un espacio de silencio científico de alrededor de
treinta años, sin que la literatura diera cuenta de trabajos de este tipo.
Demikhov reinició la técnica de los trasplantes, realizando alrededor de
24 combinaciones diferentes de trasplante heterotópico experimental. Es de
destacar la realización del trasplante heterotópico
en paralelo, que años más
tarde daría lugar a una técnica de asistencia circulatoria.
El
desarrollo y establecimiento de la técnica actual del trasplante ortotópico
cardíaco es consecuencia de una concatenación y síntesis de programas
multidisciplinarios, provenientes de campos aparentemente dispares.
La
primera descripción de trasplante cardíaco ortotópico fue realizada por
Goldberg en 1958 . El animal sobrevivió 117 días. Realmente, el primer
programa de trasplante cardíaco ortotópico experimental fue llevado a cabo por
Lower y Shumway en 1960 , usando hipotermia simple, en su laboratorio de la
Universidad de Stanford, Palo Alto, California. En 1964 Hardy realizó, sin éxito,
un trasplante de un corazón de chimpancé a un paciente con enfermedad
hipertensiva pulmonar.
El
primer trasplante cardíaco clínico fue realizado por C. Barnard,
en diciembre
de 1967. Este hecho estimuló la realización de cerca de 100 trasplantes
en todo el mundo durante el año siguiente, uno de ellos en la Clínica La Paz
de Madrid, sin éxito. En enero de 1968 se inició el programa clínico de la
Universidad de Stanford , que ha continuado activo desde entonces, siendo el
impulsor de esta técnica que se creía abandonada por los fracasos del primer año.

Christian Barnard, publicó este trasplante en el South African Medical Journal
•
La Biopsia endomiocárdica
Los
fracasos iniciales del trasplante cardíaco se debieron a la falta de una técnica
que permitiera realizar un diagnóstico preciso y temprano del rechazo. El
doctor Philip Caves, de origen galés y becado por la Universidad de
Stanford, modificó e hizo flexible el biotomo de Konno-Sakakibara, y fue el
introductor de la técnica de la biopsia endomiocárdica; ésta permite tomar
muestras en la cavidad ventricular derecha a través de la vena yugular. La
doctora Margaret E. Billingham, del mismo grupo de la Universidad de
Stanford, desarrolló la metodología y los conceptos histopatológicos capaces
de diagnosticar de una forma temprana el rechazo del injerto. La incorporación
de la biopsia así como el desarrollo de nuevas drogas inmunosupresoras,
especialmente la Ciclosporina, supuso la reactivación de los programas de TxC
en los comienzos de la década de los ochenta, que podríamos sin duda calificar
como del boom de los trasplantes. La
bondad de los resultados obtenidos sobrepasaron las espectativas y fueron el
motor que impulsó el desarrollo e incremento de otros, como los de córnea, hígado
y renales.
Hoy en día, el trasplante cardíaco es una técnica establecida, con sus indicaciones y contraindicaciones, creándose la International Society for Heart Transplantation, que tiene su revista especializada, Heart Transplantation, cuyo Presidente honorario es Norman Shunway en reconocimiento a su trabajo pionero. En el año 1981, esta Sociedad estableció un Registro voluntario de datos de todos aquellos Centros que llevan a cabo programas de trasplante cardiaco en el mundo. Desde entonces, el Registro ha recibido información de 40.738 trasplantes, al que han contribuido 297 instituciones. El seguimiento ha sido completo para el 93% de enfermos trasplantados en los E.E.U.U., y del 86% para los realizados fuera de él, siendo la supervivencia de un 79,1% en el primer año, del 67,8% a los cinco años y del 55,8% a los 10 años. Posteriormente, se incluyeron en este Registro los trasplantes pulmonares y cardiopulmonares.
•
Trasplante cardíaco en España
El
primer TxC realizado en nuestro país fue en el Hospital de la Santa Cruz y San
Pablo de Barcelona, por los doctores J. M. Caralps y D. A. Aris en 1983,
actuando como anestesista el Dr. J. Alvarez, procedente de la Clínica Puerta de
Hierro de Madrid, en la que había contribuido muy activamente a la puesta en
marcha experimental de este programa durante el año 1982. El segundo trasplante
fue realizado en la Clínica Puerta de Hierro, consecuencia de un programa de
investigación en el campo de los trasplantes, tanto hepático como cardíaco,
iniciado en el año 1970 en el Servicio de Cirugía Experimental de dicho
Centro. En la actualidad son doce los centros que realizan este tipo de
trasplante en España, habiéndose realizado hasta la fecha de escribir este capítulo
950 trasplantes cardíacos.
El
interés y el potencial, tanto social como científico, de este tipo de técnica
supuso la creación de diversas Sociedades Científicas, la Sociedad Española
de Traplantes (SET) y la Catalana de Trasplantes.
•
Trasplante cardíaco heterotópico
El
trasplante cardíaco heterotópico (TxCH) consiste en la implantación del corazón
donante en una localización o en una situación diferentes de la anatómica
normal y, a diferencia del trasplante cardíaco ortotópico, no lleva aparejada
la extirpación del corazón del receptor. Como se menciona más arriba, el TxCH
ha sido una de las primeras técnicas que se pusieron en práctica
experimentalmente en la cirugía de los trasplantes, y la primera en lo relativo
a la cirugía del trasplante cardíaco realizada por Carrel y Guthrie. En la década
de los cuarenta Demikhov (27), investigador ruso, escribió un libro que no llegó
a Occidente hasta 1962, en el que describía la realización de 24 variantes
anatómicas de TxCH intratorácico.
En
1964, Reemtsma (35) describió la utilización del corazón trasplantado en
situación heterotópica como un circuito en paralelo con el del receptor,
estudios continuados por McGough y por Moore y Ross, realizando estos últimos
estudios fisiológicos de la preparación.
La
experimentación realizada por Losman y Barnard (36) en Ciudad del Cabo demostró
la eficacia hemodinámica del TxCH en un modelo realizado en monos, trabajo que
culminó con la aplicacion clínica de la técnica en 1974, primero como método
de asistencia ventricular izquierda y, posteriormente, como soporte
biventricular en todo equivalente al trasplante cardíaco ortotópico. El TxCH
en su modalidad de asistencia ventricular izquierda fue aplicado a dos
pacientes: uno falleció transcurridos 4 meses de la cirugía por infección,
pero el segundo permanecía vivo y con excelente calidad de vida 8 años después
de la intervención. En el seguimiento de estos casos se describieron arritmias
graves en el corazón del receptor, incluso fibrilación ventricular, durante
las cuáles el corazón trasplantado fue capaz de mantener eficazmente la
circulación. Con esta experiencia el grupo de Ciudad del Cabo consideró
pertinente abordar la asistencia biventricular mediante el TxCH, técnica en la
que han basado su programa de trasplantes, siendo los que poseen una experiencia
más dilatada con ella en todo el mundo, experiencia que incluye dos
heteroinjertos, uno de mandril y el segundo de chimpancé.
Desde
el punto de vista clínico, las indicaciones del TxCH suponen alrededor del 10%
del total de los trasplantes cardiacos (37, 38). Como asistencia ventricular
izquierda, el TxCH no tiene indicaciones claras en el momento actual. El fracaso
exclusivo del ventrículo izquierdo, que en general se presenta post-cirugía
cardiaca, podría constituir una indicación, pero los diferentes dispositivos
mecánicos de asistencia ventricular, comercializados actualmente, con los que
se obtienen resultados razonables y no llevan aparejadas las complicaciones
derivadas de la inmunosupresión y el rechazo, son las técnicas de elección.
Por otra parte, éstos son de fácil uso, tanto si se utilizan aloinjertos, cuya
disponibilidad en número es muy inferior a las necesidades, como si se toma en
consideración la utilización de xenoinjertos. También se sabe que estos
pacientes evolucionan en horas o días hacia el fracaso biventricular, por lo
que la indicación de asistencia ventricular izquierda sería efímera.
•
El TxCH como modelo experimental
Desde
los años 50, el TxCH en su modalidad de asistencia ventricular izquierda ha
demostrado ser un excelente instrumento para el estudio de todo tipo de
problemas relacionados con el trasplante cardíaco en general: la inmunosupresión,
técnicas de diagnóstico del rechazo, técnicas de protección y preservación
miocárdicas, etc., así como para el estudio de la denervación cardíaca,
fundamentalmente en sus aspectos electrofisiológico y farmacológico. El hecho
de no precisar circulación extracorpórea para su realización determina que
esta técnica sea sencilla y tenga un bajo coste, aspectos que la hacen muy
interesante para aplicaciones experimentales.
•
Perspectivas del TxCH y de las técnicas de Soporte Circulatorio
Los
esfuerzos de los distintos grupos de investigación en este campo se encuentran
dirigidos hacia dos campos diferentes con una finalidad común: el soporte
circulatorio, temporal o permanente, por medios mecánicos o biológicos.
En
la actualidad tan sólo el grupo de Ciudad de Cabo realiza rutinariamente TxCH.
En el resto del mundo los programas de trasplante cardíaco se basan en el ortotópico,
reduciéndose el heterotópico a las indicaciones antes mencionadas: desproporción
entre donante y receptor, enfermedad recuperable del miocardio, dudas sobre la
viabilidad del donante, pacientes de alto riesgo, y aquellos con hipertensión
pulmonar en grupos que no tienen en marcha el programa de trasplante
cardiopulmonar. El TxCH seguirá teniendo un papel importante en el terreno
experimental, pero en cuanto a su aplicación clínica se refiere, sus
indicaciones ceden terreno frente al ortotópico y al cardiopulmonar. Puede que
tenga un futuro si se desarrolla la utilización de xenoinjertos, donde sería
un mecanismo de soporte circulatorio transitorio hasta la resolución de la
enfermedad cardíaca o bien el puente hasta la realización de un trasplante con
un aloinjerto.
Los
Tx cardiacos orto y heterotópico son sin duda la sustitución ideal, de los
cuales hemos hecho anteriormente una actualización. Es de interés, sin
embargo, mencionar la contribución y esfuerzos actuales para encontrar nuevos
sistemas y fuentes de energía capaces de sustituir total o parcialmente, de
forma temporal o permanente, la función cardíaca con sistemas mecánicos como
soporte o puente al trasplante (Soporte
pre-trasplante) (39). No es la intención de esta introducción la descripción
detallada de los mismos, siempre dependientes de la biocompatibilidad de los
materiales y de las fuentes de energía externa. Sin embargo, tiene interés
dejar constancia de las perspectivas que puede aportar el uso del músculo
esquelético estimulado como fuente de energía y soporte circulatorio. Esta
apasionante técnica ha recibido el nombre de Cardiomioplastia
(40).
Trasplante cardiopulmonar y de pulmon aislado
El
trasplante de pulmón (TxP), como el resto de los trasplantes de órganos sólidos,
ha pasado por diversas etapas y vicisitudes hasta consolidarse dentro del
arsenal terapéutico actual. Estudios experimentales previos realizados por
Haglin (41) demostraron que la denervación de ambos pulmones era incompatible
con una larga supervivencia en perros, pero no en primates. Nakae y cols (42),
confirmaron la diferencia entre ambas especies en la inervación pulmonar: la
sección de los nervios aferentes era incompatible con la vida en perros y
gatos, pero no afectaba a los monos. Cooper (43) recopiló la revisión histórica
del trasplante cardiopulmonar en animales no primates desde 1940 a 1960, siendo
Castaneda (44) el primero que consiguió supervivencias a largo plazo después
del autotrasplante en 23 babuinos.
El
grupo de Toronto hizo su primer trasplante unilateral de pulmón en 1978, sin éxito
(46, 47), por deshicencia de la anastomosis bronquial. Esta complicación ha
sido la más frecuente en el trasplante pulmonar. Los estudios en perros han
demostrado la excelente cicatrización bronquial cuando se cubría la
anastomosis con el epiplon mayor y se utilizaba Ciclosporina como droga
inmunosupresora (48).
Desde
1981, se han realizado en el mundo 2.186 trasplantes cardiopulmonares, 3.936
unilaterales y 2.543 bilaterales pulmonares, de acuerdo al Registro Internacional de Trasplante de Corazón y Pulmón (34), con
una supervivencia a los 5 años del 43,9% para los adultos y del 39,8% en niños.
Por lo tanto, podemos afirmar que el TxP es una alternativa consolidada para
pacientes con enfermedades pulmonares irreversibles, en los cuáles se han
agotado otras posibilidades terapéuticas.
La
mortalidad inicial y las complicaciones actuales se deben a tres factores
fundamentales: isquemia y dehiscencia de la sutura bronquial, infección
pulmonar y rechazo del injerto (49,
50), jugando un papel muy importante la extracción y preservación de éste.
Desde
el punto de vista de la preservación pulmonar, aún no existe un método
suficientemente satisfactorio. Esto es debido a la gran delicadeza de la
membrana alveolocapilar, la cuál exhibe una baja tolerancia a la isquemia y una
gran tendencia a su daño por la reperfusión del órgano. Desde el punto de
vista clínico, estas características se manifiestan por un alto índice de
fallo primario del injerto tras el trasplante, lo que contribuye de forma
importante a la mortalidad precoz.
El
objetivo final de la investigación en el campo de la preservación de este órgano
es encontrar un método que ofrezca una mayor viabilidad a largo plazo. Ello
permitiría un mayor aprovechamiento de los órganos donantes, pudiéndose
seleccionar receptores más adecuados desde el punto de vista inmunológico,
garantizando un mayor éxito en el trasplante.
La
investigación respecto al tratamiento del donante, método de extracción,
composición de la solución para la perfusión pulmonar y temperatura de
almacenaje, se encuentra canalizada hacia aquellos métodos capaces de reducir
el daño provocado por la reperfusión tras una preservación prolongada. El daño
pulmonar por reperfusión parece estar producido por una serie de factores que
incluyen entre otros la formación de radicales libres, la activación de
leucocitos, plaquetas y el sistema del complemento, así como la producción de
mediadores de la inflamación.
Los
cambios fisiopatológicos y morfológicos encontrados en los pulmones
preservados y reperfundidos se asemejan a los hallados en el Síndrome de
Distress Respiratorio del adulto (SDRA). En ambas situaciones se produce una
concatenación de cambios, generalmente denominados daño alveolar difuso. Estos
son los que se producen también, en mayor o menor grado, tras la circulación
extracorpórea .
Para
intentar neutralizar los mecanismos que llevan al daño alveolar difuso, tanto
en el campo de la preservación pulmonar como en el tratamiento del SDRA, se han
desarrollado una serie de estrategias. Así, se han ensayado el uso de filtros
leucocitarios, la administración de sustancias barredoras de los radicales
libres y el uso del factor antagonista de la activación plaquetaria.
En
la actualidad se llevan a cabo extensos estudios sobre los efectos de la
administración en el pulmón de Surfactante
pulmonar, realizándose
numerosos estudios sobre su composición, función y propiedades, así como el
papel que juegan las tres proteínas asociadas al surfactante. La eficacia del
reemplazo del surfactante pulmonar en el síndrome de Distress Respiratorio
Neonatal es un hecho probado en niños prematuros de bajo peso en el momento del
nacimiento. Su eficacia en el SDRA está siendo actualmente comprobada clínicamente,
considerándose beneficiosa. Concretamente en el campo de la preservación
pulmonar, las estrategias diseñadas para disminuir el daño alveolar difuso
pueden llevar consigo una mejora en la función del injerto, con todas las
implicaciones prácticas que de ello derivarían. Los éxitos experimentales y
clínicos del trasplante de pulmón han determinado el estudio del Surfactante
pulmonar en pulmones preservados y reperfundidos, observándose alteraciones en
los patrones característicos de los fosfolípidos y de las proteínas en los
lavados broncoalveolares. También se ha discutido la validez y fiabilidad del
estudio del Surfactante pulmonar para diagnosticar el rechazo y la infección
del pulmón en el postoperatorio. Como extensión terapéutica parece viable el
empleo de la terapia con surfactante en la preservación y el trasplante
pulmonar (51-56).
Trasplante de cornea
Uno
de los primeros trasplantes realizados clínicamente fue el de córnea. Algunos
autores atribuyen a Erasmo Darwin, en 1797, la idea original de reemplazo de la
córnea como tratamiento de la ceguera producida por heridas en ésta. G.
Pellier de Kuengsy fue el primero que consideró su sustitución, según acreditó
Rycroft en 1967.
Trasplante renal
Los
primeros intentos de trasplante renal como tratamiento del fallo renal agudo,
especialmente por envenenamiento con mercurio, fue realizado, según alguna
publicación aislada, por medio de xenoinjertos procedentes de cerdo; tales son
los casos de Ullman en 1902. Haboulay en 1906 y Unger en 1910, usaron riñones
de mono. El cirujano ruso Yury Y. Voronoy (1895-1961) fue el primero en realizar
en Kiev, en 1933, un trasplante renal en humanos, caso que fue publicado en
1936. El receptor era un paciente en
estado de anuria durante cuatro días, víctima de un envenenamiento por
mercurio, y el riñón donante procedía de un cadáver obtenido seis horas
después de morir a consecuencia de un traumatismo cranoencefálico. Según
relata Peter J. Morris (9), este riñón fue injertado a los vasos del muslo del
paciente bajo anestesia local, sin que esté claro si el riñón llegó a
funcionar; el enfermo murió 48 horas después.
Nuevos
intentos fueron realizados en América por David Hume en 1945, siendo capaz de
trasplantar un riñón de cadáver a un paciente en fallo renal agudo, suturándolo
al brazo de éste bajo anestesia local, sin obtener ningún resultado positivo.
Paralelamente,
se fueron introduciendo y considerando la importancia del estudio angiográfico
preoperatorio de los vasos del donante y del valor de la nefrectomía bilateral
en algunos receptores, estableciéndose como rutina el enfriamiento del riñón.
Como nuevo progreso en la técnica de trasplante renal se comenzó a usar la
inmunosupresión. El método utilizado en aquella época era la de irradiación
total, de acuerdo a los trabajos de J.B. Murphy del Instituto Rockefeller. Este
tipo de inmunosupresión mejoró la supervivencia entre donantes no idénticos.
Un
salto cualitativo importante, al igual que en otro tipo de trasplantes, fue la
introducción de la Ciclosporina en el trasplante renal por Roy Calne en 1978,
en una serie de 16 trasplantes renales procedentes de cadáver.
Trasplante Hepatico
El
trasplante hepático fue realizado con éxito por primera vez en Denver, en el año
1963, por el Dr. Thomas Starzl, actualmente en la Universidad de Pittsburgh. A
pesar de los graves problemas que surgieron, el Dr. Starzl y sus colaboradores
insistieron, estableciendo con éxito una técnica quirúrgica y unos resultados
impensables años antes. Poco después, el Dr. Roy Calne en Cambridge, cuya
principal experiencia era la del trasplante renal, se incorporó al desarrollo
de la técnica del trasplante hepático, realizando el primero en la Universidad
de Cambridge en el año 1968, creándose posteriormente otros grupos en Hannover
y Groningen. Cabe destacar, como decíamos anteriormente, la aportación del Dr.
Calne a esta técnica, con la introducción de la Ciclosporina A que él había
evaluado anteriormente en el trasplante renal (58).
Los
primeros intentos de trasplante hepático se realizaron, como trasplante
auxiliar heterotópico, en el tratamiento de enfermedades hepáticas benignas,
creyendo que podría sustituir al propio hígado y evitar el fracaso de éste.
Desgraciadamente, los resultados con este procedimiento han sido
considerablemente inferiores a los logrados con el trasplante hepático ortotópico.
Trasplante de Pancreas
Ha
supuesto un gran desafío no exento de dificultades que, superadas, lo sitúan
hoy dia entre algunas de la técnicas de elección en el mundo de los
trasplantes.
El
desarrollo y primer trasplante clínico de páncreas se debe al grupo de la
Universidad de Minnesota, cuando en diciembre de 1966, animados por el jefe del
Departamento Dr. Owen Wangensteen, los doctores W. Kelly, R.C. Lillehei, F.
Merkel e Y. Idezuki llevaron a cabo un doble trasplante de riñón y páncreas
en dos enfermos urémicos. De acuerdo al pensamiento de la época, no era
adecuado y quizás ni siquiera ético, realizar este tipo de operación (63).
Los pocos meses que sobrevivieron fueron suficientes para demostrar una buena
función del órgano trasplantado, manteniendo la glucemia normal y no
dependiente de la insulina.
Los
obstáculos para el desarrollo del trasplante de páncreas han sido más técnicos
que inmunológicos, siendo el talón de Aquiles de esta técnica, como señala
Toledo-Pereyra (63), el adecuado drenaje de las secreciones pancreáticas,
utilizándose desde la simple oclusión por medio de un polímero a su inclusión
en el intestino delgado o la vesícula.
Los
trasplantes de páncreas se iniciaron en España en el año 1984 (14
trasplantes), y tras un periodo de poca actividad, comenzaron a incrementarse
paulatinamente. En el año 1992 se han realizado 26 en cuatro centros. Este tipo
de trasplante también se encuentra recogido en el Registro de la UCLA.
Trasplante de intestino
El
intestino no ha sido considerado hasta hace pocos años como un órgano capaz de
ser trasplantado, debido fundamentalmente a las dudas acerca de la necesidad de
su indicación, usándose como altenativa la nutrición parenteral total (NPT) a
pesar de las complicaciones y la mortalidad (15%) derivados de ésta. Sin
embargo, no es difícil de entender, a la vista de las complicaciones derivadas
de la NPT, el beneficio que puede suponer la sustitución en aquellos pacientes
afectados del síndrome de intestino corto.
Otros trasplantes
Existen
también otros tipos de trasplantes, como los óseos y de médula ósea, a los
que se dedica espacio en este libro.
TECNICAS
DE SOPORTE PRETRASPLANTE
En
esta introducción histórica a los trasplantes no debemos dejar de mencionar
aquellas técnicas que, desde hace años en el caso del riñón y otras aún en
investigación, corazón e hígado principalmente, nos permiten mantener a un
paciente con vida mientras espera un trasplante. A estas técnicas venimos
denominándolas de Soporte Pretrasplante.
•
Asistencia Circulatoria
El
desarrollo de la Asistencia Circulatoria está sustentado por un enfoque
multidisciplinario que incluye la participación de investigadores del campo de
la Fisiología, Bioingeniería, Química, Veterinaria, Medicina Clínica y Cirugía
(Tabla IV).
El
concepto de Asistencia Circulatoria prolongada en situaciones de insuficiencia
cardíaca y/o circulatoria ha evolucionado de forma paralela al desarrollo de
sistemas utilizados en intervenciones cardíacas con Circulación Extracorpórea
(CEC). El concepto de perfusión artificial fue sugerido por Le Gallois en 1813,
y el del oxigenador de burbuja en 1882 por Von Schroder. En 1885 Von Frey y en
1890 Gruber y Jacobi realizaron los primeros diseños de máquinas de CEC. Sin
embargo, hubo que esperar a la definición de los grupos sanguíneos por
Landsteiner en 1900, y al descubrimiento de la heparina por Howell y Holt en
1918, para poder comenzar su utilización en clínica. Gibbon y De Bakey
desarrollaron en 1934 la bomba de rodillos, y Dennis en 1951 y Gibbon en 1954
pudieron aplicar la tecnología y los conocimientos fisiopatológicos apropiados
a un sistema eficaz de Asistencia Circulatoria.
En
1958, Connolly propuso utilizar la derivación venoarterial parcial en el shock
cardiogénico. Con ella se alivia fundamentalmente el corazón derecho, pero
para mejorar el izquierdo la derivación debe ser prácticamente total. Más
recientemente se comenzó a utilizar este mismo tipo de derivación, pero con
oxigenadores de membrana; con la supresión de la interfase sangre-gas se
esperaba mejorar los resultados, pero la invasividad del sistema, la necesidad
de monitorización constante y la hemólisis progresiva limitaron
extraordinariamente su aplicación clínica; se puede afirmar que en realidad
estos oxigenadores no han modificado sustancialmente la situación. Este tipo de
técnica recibe en la actualidad el nombre de ECMO (Extracorporeal Membrane Oxygenator).
En
1961 el equipo de Clauss acuñó el concepto de contrapulsación arterial. Este
sistema de asistencia consistía en la rápida extracción de sangre arterial en
sístole, seguida de su inyección pulsátil en diástole, en acoplamiento con
el E.C.G.
En
1962, y basándose en el principio de la contrapulsación arterial, Moulopoulos
presentó el Balón Intraaórtico de Contrapulsación (IABP), el cuál,
incorporado a un catéter, se introducía por vía femoral. El movimiento de gas
en el interior del balón se controlaba por acoplamiento electrónico con el
E.C.G. El desarrollo y uso de este ingenio, mínimamente invasivo y fisiológicamente
muy eficaz, fué preconizado por Kantrowitz, Laird, Buckley y Bregman, y es uno
de los procedimientos de elección hoy en día.
Los
avances tecnológicos en lo que se refiere a superficies biocompatibles han
permitido el desarrollo de sistemas totalmente implantables de Asistencia
Ventricular Izquierda (LVAD) o Derecha (RVAD); son más eficaces hemodinámicamente
que el IABP, pero su invasividad, junto con otros inconvenientes, hace que su
uso quede restringido a determinados programas de estudio tras el fracaso de
sistemas más convencionales de Asistencia Circulatoria.
En
los últimos años, el desarrollo de la Bombas Centrífugas de Perfusión (Biomédicus),
que producen escasa hemólisis y que fueron usadas, inicialmente, durante la
fase anhepática del trasplante, ha permitido el soporte biventricular de
enfermos en shock cardiogénico, especialmente en espera de trasplante cardíaco.
El desarrollo posterior de la Prótesis
Cardíaca total (Jarvik VII) ha supuesto un gran avance en este campo (39).
•
El corazón artificial
Alrededor
de los años 50, W. Kolff (inventor del riñón artificial) inició un programa
que tenía como objetivo el desarrollo de una prótesis cardiaca total.
Paralelamente, han sido numerosos los esfuerzos de equipos multidisciplinarios
encaminados a desarrollar técnicas eficaces de Asistencia Circulatoria. Fruto
de estos esfuerzos fue la implantación del corazón artificial Jarvik VII en el
paciente Barney Clark, en noviembre de 1982.
En la fotografia de la izquierda puede verse al paciente, al segundo paciente Schoreder,
junto al cirujano Devries y a un grupo de enfermeras y parientes. Problemas derivados de la
biocompatibilidad del material usado y de la fuente de energía han hecho que en
el momento actual la Prótesis Cardiaca Total no sea un sustitutivo de elección
permanente. En la actualidad existen diferentes dispositivos de Asistencia
Circulatoria, pudiendo considerarse tres tipos dependiendo del tipo de soporte
para el que están diseñados:
1.-
Dispositivos de corta duración. Suele tratarse de dispositivos externos, neumáticos,
que permiten mantener al paciente con vida mientras se procede al trasplante o
bien el corazón se recupera.
2.-
Dispositivos de asistencia de larga duración. Son ingenios que suplen la función
de uno o de los dos ventrículos sin que sea necesaria la resección del corazón
enfermo; son implantables y están diseñados para funcionar durante años,
teniendo el problema de conseguir una fuente de energía ligera, recargable e
implantable.
3.-
Corazones artificiales totales.
•
Corazón Artificial como puente de espera al trasplante cardiaco
La
Prótesis Cardiaca total presenta todavía problemas técnicos relacionados con
la biocompatibilidad de los materiales empleados, así como los derivados de la
excesiva dependencia de la prótesis con la fuente de energía. Por lo tanto, aún
es cuestionable su uso como sustitutivo permanente del corazón enfermo, siendo
el trasplante cardiaco la técnica de elección.
•
Limitaciones en el uso de la Asistencia Circulatoria y de otros ingenios
Para
desarrollar estos ingenios hubo que usar materiales con una serie de características
que los hicieran compatibles, surgiendo el término de biocompatibilidad.
Los
requerimientos para implantar o usar un nuevo material han sufrido una gran
evolución desde aquellas épocas tempranas. Se pensaba que la única condición
era que el material imitara las propiedades físicas de los tejidos naturales
que sustituía, en términos de durabilidad y flexibilidad, ser inerte y no-tóxico.
Los criterios han ido evolucionando, y éstos han variado de acuerdo a su
aplicación.
Los
nuevos materiales, biomateriales, han
sido y son motivo del esfuerzo económico de empresas multinacionales y de
laboratorios de investigación. Willem Kolff usó en su primera máquina de
dializar acetato de celulosa, porque
funcionaba bien como membrana semipermeable y porque era el único material que
existía en aquel entonces. Las membranas de acetato
de cuprammonium, que se
utilizaron más tarde, lo fueron, principalmente, por su capacidad de mejorar la
filtración. Durante la década de los sesenta, la investigación básica en
este campo se desarrolló rápidamente y se centró en el estudio de la
interfase material-sangre, en la
trombosis por agregación plaquetaria, en su tratamiento farmacológico y en la
prevención de estos fenómenos por medio de nuevos materiales.
Los
conceptos de biocompatibilidad y los requerimientos científicos y legales han
sido modificados de acuerdo al desarrollo de nuevos conocimientos y a la demanda
social, encontrándonos, en la actualidad, en la llamada Segunda
Generación de Organos Artificiales, que
posee especificaciones más avanzadas, marchando hacia otra nueva era con el
desarrollo de los denominadosOrganos Híbridos,
es decir, compuestos de biomateriales y células funcionantes. Entre
estos, cabe destacar el páncreas híbrido, los sustitutivos sanguíneos, la piel artificial,
el hígado artificial y los compuestos óseos bioactivos.
Los
requerimientos de las próximas
generaciones de Organos Artificiales deben
ser más complejos. Las soluciones a corto plazo, que eran adecuadas hace 25 años,
han evolucionado hacia aquellas de larga duración. En la actualidad la diálisis,
que ha llegado a convertirse en procedimiento de rutina, pone especial énfasis
en eliminar la heparinización. Igualmente ocurre con las bombas de Asistencia
Circulatoria, así como con el Corazón
Artificial.
La
implantación en humanos de un aparato de Asistencia
Circulatoria permanente precisa
todavía de varios años de investigación. Se han logrado importantes avances
en la consecución de una interfase sangre-prótesis estable y no trombogénica
mediante revestimiento de las superficies con fibroblastos fetales cultivados.
El sistema de conversión de energía y la bomba impulsora de sangre son dos
elementos suficientemente evaluados; sin embargo, la cámara reguladora de las
variaciones de volumen y el controlador electrónico siguen experimentándose.
La
Asistencia Circulatoria
prolongada e incluso la sustitución total de la función
cardíaca son los principales objetivos que se plantean a desarrollar en
los próximos años.
El
soporte circulatorio temporal o permanente por medios mecánicos ha sido
analizado anteriormente. Los trasplantes cardíacos orto y heterotópico son,
sin duda, el sustitutivo ideal de la función cardiaca, como se reseñó
anteriormente. Es de interés, sin embargo, analizar la contribución y
esfuerzos actuales para desarrollar otras fuentes de energía; nos referimos al
músculo esquelético estimulado, como nueva fuente de energía y soporte
circulatorio. Esta apasionante técnica ha recibido el nombre de Cardiomioplastia (40,
68).
Tres
estadios marcan la evolución de las técnicas que usan el musculo esquelético
en Cirugía Cardiovascular:
-
Leriche y Fontaine, en 1933, reforzaron el músculo cardíaco experimentalmante
con músculo esquelético sin estimulación. Beck, en 1935, y Petrovky, en 1961,
repitieron esta experiencia clínicamente.
-
La segunda fase de este desarrollo fue liderada por Kantrowitz y McKinnon en
1959, y Nakamura y Glenn en 1964, que realizaron estimulaciones de músculo
esquelético y demostraron la fatiga producida por ésta durante cortos periodos
de tiempo. Experiencias similares fueron realizadas en 1975 por nuestro grupo
(68).
-
El desarrollo de nuevos conceptos, un mejor conocimiento de la fisiología y la
fisiopalogía del músculo estriado y el empleo de diferentes formas y
electrodos de estimulación han permitido el establecimiento de nuevos
protocolos, usados clínicamente por primera vez en 1985, en el Hospital
Broussais de París.
Trasplante hepatocelular
El
trasplante hepático ortotópico, como decíamos anteriormente, es una técnica
plenamente aceptada que ha sobrepasado largamente la fase experimental. Sin
embargo, puede ser necesario encontrar formas de soporte hepático temporal, en
casos de insuficiencia hepática aguda en los que no se pudiera realizar un
trasplante ortotópico en el momento deseado, o en casos de déficit enzimático
como medida permanente. En 1973 Mukherjee y Krasner dieron un enfoque
sorprendente a este problema clínico. Ellos trasplantaron pequeños fragmentos
de hígado sano de ratas Wistar en el hígado de ratas Gunn (portadoras de una
hiercolesterinemia familiar heterozigótica); no sólo se consiguió un descenso
en la bilirrubina, sino tambien la inducción de la UDP-glucuronyl-transferasa
en los hígados transplantados. Estos experimentos motivaron a diferentes grupos
de investigadores a iniciar programas con finalidad de soporte hepático, que ha
seguido las siguientes directrices.:
-Aislamiento
y criopreservación de hepatocitos de rata e implante en el bazo de rata.
Valoración de su funcionalidad.
-Desarrollo
de modelos experimentales de
insuficiencia hepática aguda y de cirrosis experimental. Valoración de los
modelos y eficacia del trasplante.
-Estudio
de la inmunogénesis en trasplantes xenogénicos.
-Estudio
de su posible aplicación en situaciones de déficit enzimático, mediante el
trasplante de hepatocitos en modelos adecuados, como en rata Gunn, portadora de
una hipercolesterinemia familiar heterozigótica.
Estos
programas experimentales abren perspectivas hacia el Soporte Pretrasplante.
LOS
TRASPLANTES EN ESPAÑA. ASPECTOS JURIDICOS
El
gran impacto que supuso la realización de los trasplantes cardíacos y hepáticos
en España a comienzos de la década de los ochenta, proyectados hacia el gran público
a través de los medios de comunicación, de la a veces angustiosa espera de
pacientes necesitados de un órgano vital, y de toda la impresionante y novedosa
logística desarrollada para la realización de éstos, motivó a la población
hacia una mayor demanda de información y al consiguiente aumento de las
donaciones.
El
trasplante de órganos, como oferta tecnológica nueva que es, ha tenido que
hacer frente a un sinnúmero de cuestiones de tipo legal, ético, social y económico.
Estas nunca han sido evitadas por los profesionales de la Medicina, sino que han
tratado de obtener respuesta de aquellas instancias que las podían dar. Así,
se han buscado soluciones, no sólo para los pacientes que esperan ser
trasplantados, sino para la sociedad misma. Esta es consciente, y cada día más,
que un órgano puede ser obtenido y trasplantado de un cadáver diagnosticado de
muerte cerebral. La evolución de nuestra legislación, consecuencia de nuestro
desarrollo tecnológico, ha surgido como necesidad emanada de la presión tecnológica
y social, debida al desarrollo de éstas. Así surge la Ley de Trasplantes de
1979, que incorpora y traduce todos aquellos factores necesarios para la
realización de los trasplantes.
Los
Trasplantes en España estan regulados por la
Ley de Trasplantes (Ley
30/1979), aprobada por el Parlamento en el año 1979, que derogaba la Ley de 18
de diciembre de 1950. La nueva Ley modernizó la antigua, dando un marco jurídico
adecuado y facilitando la realización de los trasplantes. Ofreció, como
característica más novedosa en el momento de su aprobación, el hecho de que cualquier
persona fallecida podía ser donante, a menos no hubiese manifestado voluntad en
contra (Art.5º.2). Por otra
parte, establecía el criterio de Muerte
Cerebral. Esta debería ser comprobada y certificada por tres médicos,
entre los que tenía que figurar un neurólogo o neurocirujano, el Jefe de la
Unidad médica correspondiente o su sustituto. Ninguno de estos facultativos podía
formar parte del equipo que fuera a proceder al trasplante (Art. 5º.1).
La
Ley se desarrolla por medio de un Real Decreto (426/1980) y una Resolución de
27 de junio de 1980, que comprometía a la Administración a la creación de la
Organización Nacional de Trasplantes (ONT) (Art 1º).
El
Real Decreto 426/1980 por el que se desarrolla la Ley de Trasplantes, sobre
Extracción y Trasplante de Organos, confiere a la Secretaría de Estado para la
Sanidad la competencia para establecer las normas precisas que permitan la
realización de los mismos. Como consecuencia, se dicta la Orden de 15 de abril
de 1981, por la que se regula la obtención de los globos oculares de
fallecidos, el funcionamiento de bancos de ojos y la realización de trasplantes
de córnea (71, 72).
La
Ley de Trasplantes, los sucesivos Reales Decretos, las Ordenes Ministeriales y
la creación de la figura del Coordinador Nacional de Trasplantes, no hubieran
hecho posible el desarrollo de los programas de trasplantes en aquellos años
sin el incansable y entusiasta esfuerzo de los
profesionales de la medicina, de asociaciones altruistas y de las
asociaciones de enfermos (Alcer, Riñón, Ader); de la creación de las tarjetas
de donante de órganos, de gran significado simbólico y propagandístico;
de un gran apoyo de los medios de comunicación y de las fuerzas armadas y
la policía municipal. En el año 1982 se crea el Servicio de Información
y Ayuda al Trasplante (SIAT), nacido por iniciativa de la Cruz Roja, Asamblea de
Madrid, que potenció la información y logística de los trasplantes, y acercó
a médicos y jueces, por medio de dos Symposia
(71, 72), hacia un entendimiento y flexibilización de la legislación, que
aún siendo considerada como muy avanzada, no era suficientemente entendida en
su aplicación. Esta organización participó muy activamente en la puesta a
punto y coordinación del transporte en colaboración con las fuerzas aéreas.
Recientemente, en 1989, nació la Sociedad Española de Trasplantes (S.E.T.)
como Sociedad científica, bajo el patrocinio de la Europea.
La
Ley española contempla el concepto de muerte cerebral, que ha pasado a través
de los tiempos y de las culturas por diferentes formas de interpretación, y aún
en la actualidad representa, a veces, problemas de entendimiento y aceptación,
no sólo para los familiares y jueces, sino para los propios profesionales de la
medicina. Existen criterios diferentes que incluyen la no aceptación de ésta
en países como el Japón. Por lo tanto, creemos merece una especial atención y
a ella dedica un capítulo este libro.
Catorce
años después de la aprobación de la Ley de Trasplantes, es de gran utilidad
hacer una reflexión sobre las consecuencias derivadas de su aplicación y hacer
un análisis de ella comparándola con la de los paises de la CEE. Nuestra Ley
se ha mostrado adecuada en su espíritu, hecho reconocido por las diferentes
partes implicadas, aunque haya tenido que pasar por muchas vicisitudes para su
correcta aplicación. Los sucesivos contactos en forma de Symposia, cursos, etc., mantenidos entre los profesionales de la
medicina, la Administración Sanitaria y la de Justicia, han permitido un mejor
entendimiento en su aplicación, desapareciendo prácticamente todos aquellos
problemas y trabas surgidos como consecuencia de la donación.
La
entrada en funcionamiento de las oficinas de la Organización Nacional de
Trasplantes (ONT) y las de los coordinadores regionales y hospitalarios, cuyas
funciones se contemplan en la Resolución de 27 de junio de 1980, han supuesto
un gran avance.
La
grandeza del trasplante de órganos vitales sólo puede ser entendida si
pensamos que, hace pocas décadas, pacientes sufriendo una enfermedad terminal
del órgano que hoy se trasplanta, sucumbían en un corto periodo de tiempo. Las
bases éticas de la práctica de la medicina en general, y de los trasplantes en
particular, están basadas en el principio “hacer
el bien, pero ante todo no producir daño".
La meta del trasplante de órganos, desde sus comienzos y a través de su
corta historia, ha consistido en aliviar el sufrimiento y en dar o prolongar una
vida.
Los
trasplantes de órganos y tejidos han entrado plenamente en el arsenal terapéutico.
Un trasplante cardiaco o de hígado no es una utopía y los resultados son, en
algunos casos, superiores a los de técnicas que nadie dudaría en aceptar. La
actividad trasplantadora es multifactorial y en ella se agrupan un conjunto de
profesionales, no sólo de la medicina, sino también de otros campos de la
Sociedad y de la Ciencia, especialmente en la última década.
Ha
habido, a lo largo de la Historia, posiciones muy encontradas de carácter
fundamentalista o integrista, aplicando terminología actual, incapaces de
aceptar los logros técnicos; así, Rosseau manifestaba su posición en el Discurso
sobre las Ciencias y las Artes : "...
Pueblos sabed que la naturaleza ha querido preservaros de la Ciencia como una
madre arranca un arma peligrosa de las manos de su hijo; todos los sectores que
nos esconde son tantos males de los que nos protege ..."
Sin embargo, como dice Peces Barba (73) "...ésta es una postura minoritaria y en extinción. Siendo el talante más
razonable, a finales del siglo XX, conocer los progresos técnicos y adecuarlos,
a través de su regulación jurídica, a la ética pública actual."
Es
difícil entender que pueda haber en la actualidad problemas éticos que puedan
interferir con la realización de los trasplantes. La escasez de órganos es el
factor limitante más importante para el desarrollo de los trasplantes en todo
el mundo, dando lugar a elucubraciones fantásticas, plasmadas en historias
noveladas e incluso películas sobre el tráfico de órganos, no sin base real,
sobre todo en ciertas áreas deprimidas de nuestro planeta.
Para
dar respuesta a esta problemática, ya que el origen actual de órganos para
trasplante procede de donantes humanos, es necesario plantear y dar respuesta
ante la Sociedad a todas aquellas consideraciones de tipo ético inherentes a la
donación y al trasplante de órganos, basadas en los principios hipocráticos,
refrendados en la Declaración de Helsinki de 1964, que específica: En
el tratamiento de la persona, el médico debe ser libre para utilizar nuevas
medidas diagnósticas y terapéuticas, siempre que, a su juicio, éstas ofrezcan
esperanza de salvar la vida, restablecer la salud o aliviar el sufrimiento del
enfermo" (74).
El
trasplante de órganos ha recibido el espaldarazo del Consejo de Europa en la 3ª
Conferencia de Ministros europeos de la Salud, celebrada el 17 de noviembre de
1987 en París, elaborándose un comunicado en el que muestran su preocupación
porque éste sea realizado dentro de un marco en el que se protejan las
libertadas individuales y se evite toda clase de comercialización, potenciando
toda una política de información y de cooperación europea.
La
normativa española se adapta a la resolución del Consejo de Europa de forma prácticamente
completa, e incluso avanza en el desarrollo de aspectos recomendados en el
articulado de dicha resolución ampliando los contenidos en un número
importante de materias.

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